UNA HISTORIA DE MACACOS O LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 2

LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES

(Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA)

(Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

“La real y más grande experiencia de la vida y del éxtasis surge del hacer lo inútil. Surge a través de la poesía, de la pintura, del amor, de la meditación. La mayor alegría te colma sólo cuando eres capaz de hacer algo que no puede reducirse a una mercadería. Es un movimiento hacia adentro, intrínseco, surge de la actividad”.

(Osho)

Había una vez, un macaco que se alejó del clan para cazar cuando se encontró con un caracol que se movía sobre la hierba y el rastro de su baba indicaba que venía desde un árbol y se dirigía a otro en una distancia  muy larga. Debido a su lentitud, nuestro listo macaco dedujo que le tomaría un largo tiempo y asombrado miro el lento andar del caracol. Parecía como si el caracol no se moviera con respecto al suelo sino que se desplazara sobre sí mismo en un hipnótico y viscoso movimiento ondulante. En esto se detenía el macaco cuando se percató que el caracol no se dirigía hacia otro árbol, sino que en su camino pronto lo interceptaría otro caracol. Iban el uno en dirección del otro y a pesar de su lentitud, el inminente choque sería tremendo. Cuando los caracoles estuvieron lo suficientemente cerca, sus ojos-tentáculos se buscaron con un tímido movimiento y al mínimo contacto con la piel de su compañero, retrocedían y se replegaban. Así continuaron, hasta que se acercaron apoyándose uno sobre el otro y comenzaron a tomar altura, sincronizando las babosas ondas de su cuerpo para escalarse a sí mismos. El macaco embelesado no lograba descifrar lo que le producía tal espectáculo, creía oír una música que acompañaba el beso viscoso de los caracoles, era como en La conquista de lo Inútil de Werner Herzog: “cómo un sueño o un delirio en estado febril. A fever dream. A fever delirious”. El macaco no podía describir lo que sentía cuando los caracoles erguidos uno contra el otro llegaron al clímax de su beso bañados en babas y cayeron de medio lado juntos, pegados, como una sola masa y la música resolvió con un gran final extático mientras que nuestro macaco miraba estupefacto. El macaco volvió al clan sin ninguna presa y contó la fantástica experiencia. (L’amour des escargots)

El macaco fascinado con la experiencia, nunca volvió a traer ninguna presa cuando salía a cazar y tal vez asi, apareció el primer macaco que quiso dedicarse a contar historias. Seguramente la segunda vez que volvió para contar un nuevo relato, le agregó algunos detalles ficticios que la hicieron más interesante, hasta que un día llegó con una historia totalmente inventada, una seductora mentira.

Es totalmente innecesario para la supervivencia del clan que uno de sus miembros cuente historias y que su principal aporte sean relatos. Pero es cierto que cuando el macaco llegaba a contarles sus historias a los demás miembros del clan,  probablemente alrededor del fuego mientras se comía, los oyentes experimentaban algo similar a lo que el macaco experimentó ante el acontecimiento natural del acto sexual de los caracoles, había algo en esa actividad de contar, escuchar y hacer historias que llenaba, que liberaba, que llevaba a todos los macacos a una suerte de catarsis, que producía placer. Los macacos vivían una experiencia estética. Y esta vez no era a partir de lo que existe por naturaleza sino en lo que los griegos dirían que existe por arte, por institución humana o macaca, y dentro de ello, la belleza aparecía en el arte que no tenían ninguna utilidad. Para los macacos en ese momento, contar historias ya era una actividad tan innecesaria que de alguna manera, se volvió una necesidad. Una necesidad inútil.

La cultura o algunas clases de ella han dado gran importancia a sus contadores de historias, bien es sabido que la literatura y la lengua han sido la mejor herramienta para la protección y transmisión de la cultura, ha extraído las mascaras humanas en forma de mitos, ha sido espejo, ha sido profecía y ha sido fundadora. Pero los ojos generales de las sociedades en desarrollo (sobre todo la actual) han resaltado principalmente la cualidad de entretener, y  contar una historia sigue siendo una actividad poco necesaria y más inútil que la actividad de aquel macaco que recolecta más comida. De esta manera, aquel macaco que fuera inútil o se dedicara a actividades innecesarias lo haría por placer y gracias a que en la inutilidad de contar una historia, cantar una canción o dibujar en la pared de una cueva, o representar algo se podía encontrar belleza, se podía tener una experiencia estética, pues había en el fondo de aquellos macacos algo más que el deseo de progresar, un espíritu inútil que también provocaba que se enamoraran o se besaran cuando bastaba realizar el acto sexual para cumplir con el fin de la reproducción. Ahora, los macacos no solo se reunían alrededor del fuego para comer, sino para escuchar y contar historias. Había una necesidad de eso tan innecesario que era lo bello. ¡¡MACACO INÚTIL!! ¡¡INÚTIL Y BELLO!!

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

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