El aliento alegre de una adolescente en celo

Image

Fue realmente pomposo, aparatoso, seductor y terriblemente insulso. Que camino más harto pensó. Que mierda. Había igual una carita que paseaba por ahí con un pantalón de esos medio árabes. Carita de que recién se había despedido de su papá que seguramente la habrá recomendado y ella le habría puesto los labios carnosos y vivos sobre la mejilla. Los ojos hacían pensar en desperdicio, arrugas adolescentes y globos ciertamente saltones que si no muestran la decadencia que no debería tener una carita tan jovencita, si las ansias de caer. Caer hasta el fondo. Aaaa  deseos de destrucción casi deliciosamente frescos. Como su labios.

Mientras tanto, el pensaba de que manera aguantaría bajo el agua y luego asomaría las fosas por encima de la superficie solo lo suficiente como para poder soltar el aire y romper todos los destellitos que bailoteaban.

Mientras tanto él iba por ese camino insulso y pomposo. Pensaba en resistir pero no en aguantar. En intentarlo.

Creía que eso de saber dibujar o pintar, más bien se trataba en ultimas de saber encontrar la forma en las primera manchitas de papel. Por eso es que es una cosa de ver mas que de pintar o dibujar, decía, por eso es que Juan dibuja tan bien aunque sea de trazos torpes, eso le iba a enseñar a los nietos. También se preguntaba si la palabra parto, venia de partir de irse o partir de dividir, o si los dos eran lo mismo. No importaba, lo importante es que esperaba que algo realmente emocionante sucediera, no sabía qué, solo que pasara.

Labiecitos y ansias destructivas, casi apocalípticas, deliciosamente fresquitas. Delicioso.

Desperdicios deliciosos.

Solo quería morderle los labios, aún así no la abandonaría antes de que ella se despertara. Alguien tiene que contar y para eso hay que estar despierto.

Había un poco de ganas de llorar, pero votar una lagrima ahora sería tan inútil como llorar debajo del agua. Como cerrar los ojos debajo de las cobijas, con ese aliento oscuro, adolescente, fresco y decadente. Seria tan banal y mortecino que sería terriblemente vital y colorido. Respirable.

Como sea, hace poco le habían contado sobre un niño que miraba el mundo desde un cerezo y les gritaba a todos en un intento de que se dieran cuenta que no estaban haciendo nada, que hacían todo por nada y que todo estaba dirigido a la nada. Ay! si que se sintió como ese niño, atrapado en una corriente de aguapuerca sucia que embriaga y hace difícil darse cuenta que se va a hacia nada. Le gustaba llamarlo desabrirse. Poco movía, la música era insulsa. Todo. Excepto el ritmo decadente de esas caderas. Aun esperaba por esas cadera que no existían, vestigios de algún deseo. Puro vacío. No tenía sentido seguir, no tenía sentido detenerse. Esta vez no sabía de que se trataba, aunque sabía que seguramente debía resistir a ese sinsabor que se tragaba todo, resistir a la nada. Pero es difícil resistir cuando apenas se aguanta.

Es terrible cuando todo harta, el animal devora con placer, el hombre aburrido traga con desden, buscando el sabor perdido. El aliento alegre de una desconocida bajo la sabana.

Esa noche quería un plato muy fuerte, nada que realmente encontraba, pensó en las ensaladas acidas, las carnes picantes y la comida llena de salmuera, pero nada era suficiente. Finalmente, raspó las paredes del abismo estomacal tomándose un par de tapitas llenas de vinagre blanco.

Desamor, desvitalidad, era pobreza, era inconformidad, era incompetencia? Era parecido a la impotencia. Todas las canciones sonaban huecas. Más cuando tienen poco que contar. Era el momento para que algo realmente emocionante sucediera. No lo encontró a su alrededor ni en sus recuerdos. Así que se imagino en un futuro viejo, en una casa con un patio al que le pega el sol, en una silla mecedora de cable y varilla, sentado ahí, buscando una mirla, debajo de un sietecueros viejo y pensando en el momento en el que alguien le arrojaría la traición mortal.

Le daba miedo ser olvidado, como todos, pero lo peor de todo es que él no quería recordar.

Imaginaba a algún nieto o hijo de moza que le hayan empacado. Seguro lo querría como si llevara su sangre y desde ahí, desde su silla de cable lo vería intentando dibujar y pensaría en esos garabatos y sus dibujos de trazo peludo. En enseñarle los trazos de Juan.

Finalmente su aliento llegaría bajo una cobija, una tela, un mantel, un muerto, algo, simplemente estaría atrapado en la oscuridad, acerezado, viajando alegre de ella a él.

La traición podría ser de plata, de amores, de lo que fuera.  Seguramente sería inesperada, eso es necesario. Dejaría a todos estupefactos, sin saber de que lado se está. Como consentir un viejo amor prestado en la oscuridad.

En ultimas todo parecía reducirse al aliento alegre de una adolescente en celo.

2011

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s