El aliento alegre de una adolescente en celo

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Fue realmente pomposo, aparatoso, seductor y terriblemente insulso. Que camino más harto pensó. Que mierda. Había igual una carita que paseaba por ahí con un pantalón de esos medio árabes. Carita de que recién se había despedido de su papá que seguramente la habrá recomendado y ella le habría puesto los labios carnosos y vivos sobre la mejilla. Los ojos hacían pensar en desperdicio, arrugas adolescentes y globos ciertamente saltones que si no muestran la decadencia que no debería tener una carita tan jovencita, si las ansias de caer. Caer hasta el fondo. Aaaa  deseos de destrucción casi deliciosamente frescos. Como su labios.

Mientras tanto, el pensaba de que manera aguantaría bajo el agua y luego asomaría las fosas por encima de la superficie solo lo suficiente como para poder soltar el aire y romper todos los destellitos que bailoteaban.

Mientras tanto él iba por ese camino insulso y pomposo. Pensaba en resistir pero no en aguantar. En intentarlo.

Creía que eso de saber dibujar o pintar, más bien se trataba en ultimas de saber encontrar la forma en las primera manchitas de papel. Por eso es que es una cosa de ver mas que de pintar o dibujar, decía, por eso es que Juan dibuja tan bien aunque sea de trazos torpes, eso le iba a enseñar a los nietos. También se preguntaba si la palabra parto, venia de partir de irse o partir de dividir, o si los dos eran lo mismo. No importaba, lo importante es que esperaba que algo realmente emocionante sucediera, no sabía qué, solo que pasara.

Labiecitos y ansias destructivas, casi apocalípticas, deliciosamente fresquitas. Delicioso.

Desperdicios deliciosos.

Solo quería morderle los labios, aún así no la abandonaría antes de que ella se despertara. Alguien tiene que contar y para eso hay que estar despierto.

Había un poco de ganas de llorar, pero votar una lagrima ahora sería tan inútil como llorar debajo del agua. Como cerrar los ojos debajo de las cobijas, con ese aliento oscuro, adolescente, fresco y decadente. Seria tan banal y mortecino que sería terriblemente vital y colorido. Respirable.

Como sea, hace poco le habían contado sobre un niño que miraba el mundo desde un cerezo y les gritaba a todos en un intento de que se dieran cuenta que no estaban haciendo nada, que hacían todo por nada y que todo estaba dirigido a la nada. Ay! si que se sintió como ese niño, atrapado en una corriente de aguapuerca sucia que embriaga y hace difícil darse cuenta que se va a hacia nada. Le gustaba llamarlo desabrirse. Poco movía, la música era insulsa. Todo. Excepto el ritmo decadente de esas caderas. Aun esperaba por esas cadera que no existían, vestigios de algún deseo. Puro vacío. No tenía sentido seguir, no tenía sentido detenerse. Esta vez no sabía de que se trataba, aunque sabía que seguramente debía resistir a ese sinsabor que se tragaba todo, resistir a la nada. Pero es difícil resistir cuando apenas se aguanta.

Es terrible cuando todo harta, el animal devora con placer, el hombre aburrido traga con desden, buscando el sabor perdido. El aliento alegre de una desconocida bajo la sabana.

Esa noche quería un plato muy fuerte, nada que realmente encontraba, pensó en las ensaladas acidas, las carnes picantes y la comida llena de salmuera, pero nada era suficiente. Finalmente, raspó las paredes del abismo estomacal tomándose un par de tapitas llenas de vinagre blanco.

Desamor, desvitalidad, era pobreza, era inconformidad, era incompetencia? Era parecido a la impotencia. Todas las canciones sonaban huecas. Más cuando tienen poco que contar. Era el momento para que algo realmente emocionante sucediera. No lo encontró a su alrededor ni en sus recuerdos. Así que se imagino en un futuro viejo, en una casa con un patio al que le pega el sol, en una silla mecedora de cable y varilla, sentado ahí, buscando una mirla, debajo de un sietecueros viejo y pensando en el momento en el que alguien le arrojaría la traición mortal.

Le daba miedo ser olvidado, como todos, pero lo peor de todo es que él no quería recordar.

Imaginaba a algún nieto o hijo de moza que le hayan empacado. Seguro lo querría como si llevara su sangre y desde ahí, desde su silla de cable lo vería intentando dibujar y pensaría en esos garabatos y sus dibujos de trazo peludo. En enseñarle los trazos de Juan.

Finalmente su aliento llegaría bajo una cobija, una tela, un mantel, un muerto, algo, simplemente estaría atrapado en la oscuridad, acerezado, viajando alegre de ella a él.

La traición podría ser de plata, de amores, de lo que fuera.  Seguramente sería inesperada, eso es necesario. Dejaría a todos estupefactos, sin saber de que lado se está. Como consentir un viejo amor prestado en la oscuridad.

En ultimas todo parecía reducirse al aliento alegre de una adolescente en celo.

2011

UNA HISTORIA DE MACACOS Ó LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS

Screen Shot 2013-09-23 at 6.48.28 PMNota: Este es el texto de mi tésis de pregrado en la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia escrito a principos del 2011 y marco dentro del cual realicé el cortometraje ELLA Y LA IMPLOSIÓN. Quiero publicarlo porque me da pesar que despues de tanto trabajo y trasnocho se quede atrapado en una biblioteca universitaria sin que nadie lo lea (aunque probablemente acá tampoco muchos lo lean) pero el caso es que si usted sí lo hace, puede darme su feedback con lo que sea y ojalá para que sea algún día una buena conversación de borrachos.

Disculpen las pocas pausas con las que se encontrarán en algunas partes pero así como el orden del desorden es parte esencial del contenido, también me sirvió para encontrar su propia forma. 

 A continuación encontrará una historia de macacos, una crónica de un ensayo desordenado, un par de historias y un coro. 

 

INTRODUCCIÓN

Se intenta dar aquí, una mirada sobre las historias y quienes las hacen, destacando la belleza de lo inútil en dos ámbitos: el recorrido que hacen los hacedores de historias y las condiciones del contexto sociocultural en que se desarrollan; y las historias mismas indagando sobre las posibilidades para explorar en sus contenidos y sus formas. Específicamente, se plantean los hacedores de historias como individuos con una función aparentemente inútil en un mundo utilitarista, y se cuestiona por cómo hacer historias con funciones dramáticas inútiles en el universo actual del entretenimiento y el utilitarismo dramático. Es también, la muestra de un recorrido por la academia y es la base sobre la cual se ha realizado el cortometraje Ella y la Implosión. Son los cuestionamientos y las conclusiones de un pupilo de hacedor de historias que termina una etapa de formación.

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SINDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

UNA HISTORIA DE MACACOS Ó LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 5

LA UTILIDAD

(Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INUTIL)

Después de saber que hay una gran cantidad de elementos útiles para contar historias de muchas formas, veamos a que realidad se enfrentará nuestro joven macaco cuando culmine su primera etapa de formación.  Así como en el clan los macacos deben cumplir con una función útil como conseguir comida, en la realidad actual de las historias, los macacos hacedores de historias se ven presionados por cumplir con la función de entretener, pues esta es la utilidad que se le ha dado en la actualidad. ¿Esa debe ser la única función de las historias? La mayoría de las historias de Hollywood y de la televisión en su afán comercial- aclarando que no todas son realizadas con esos fines ni de mala calidad-, hace tiempo han dejado de tener forma y  se han convertido en formulas preestablecidas, en ecuaciones lineales y en los peores casos, son corregidas por un software especializado. Regirse por una sola regla es una idea tan retrograda que parece realmente de macacos. Como solía ser!: en un principio de la antigüedad y la edad media Tatarkiewicz dice refiriéndose a una vieja concepción del arte: “…hacer algo que no se atuviera a unas reglas, algo que fuera sencillamente producto de la inspiración o de la fantasía, no se trataba de arte para los antiguos y los escolásticos: se trataba de la antítesis del arte”. ¡Que el macaco padre nos ampare! Cada personaje, cada punto de giro y cada acción están diseñados por el mismo molde con el fin de proporcionar la mayor intensidad dramática a la mayor cantidad de espectadores. En la siguiente etapa, el joven macaco se enfrentará a el universo del entretenimiento donde reina el utilitarismo dramático y todas estas funciones útiles se han convertido en una especie de burocracia, un requisito que absurdamente impide lograr lo más importante para un pupilo hacedor de historias: contar historias, sean como sean de mil formas distintas. De eso se trata. Los espacios para hacerlo en la realidad actual se agotan y tal vez el ámbito académico sea el último espacio que tiene los macacos hacedores de historias para experimentar las posibilidades de forma que aquí se mencionan y muchas más. Por eso vale la pena intentarlo. ¿Qué sucederá con las historias en un mundo que corre vertiginosamente hacia el oscuro abismo absurdo de ese concepto de progreso que en este caso significa llenar salas y dejar lecciones morales? ¿Tiene sentido descartar lo inútil cuando la belleza se puede encontrar en lo más inútil? ¿A qué se debe ese afán? ¿Acaso cree el clan que algún día recuperara el equilibrio, que recuperara la cola perdida?

La realidad, nuestra materia prima está llena de cosas y eventos inútiles y habremos de contarla. Debe ser posible contar historias llenas de detalles inútiles. Inútiles y bellos. Historias inútiles y bellas.

Sebastian López Borda

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

UNA HISTORIA DE MACACOS Ó LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 4

HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACIÓN DEL DESASTRE

“El Principio es un tiempo muy delicado” dice un personaje de una peli de Lynch y voy a intentar comenzar por el principio. El principio es este: voy a hacer un informe académico acerca de la unidad en las historias mientras espero vanamente una llamada que sé que no llegará y espero no desviarme mucho al relatar otros acontecimientos que considero, han servido para llegar a mi tesis de la indagación que consiste en que la interpretación intuitiva se valdrá de los medios necesarios para hallar orden en el aparente caos de la totalidad. Porque como dice Christopher Boe en Reconstrucción: “… ¿esto es un principio o un final? No importa, recuerden, todo es una interpretación aunque al final duele”. Y duele porque el desastre es que la llamada no va a llegar.

Tal vez, el momento en que al parecer todos los acontecimientos comenzaron a tomar sentido o yo comencé a interpretar ordenadamente las cosas, fue cuando llegó a mi email la Guía Rápida para Dramaturgos Cazadores de Catástrofes de Rafael Spregelburd. En este texto, Spregelburd cuenta como estudiando lo real, encontró una relación entre la evolución de la física y la dramaturgia, comparando la dramaturgia clásica aristotélica con la física lineal newtoniana, y la evolución contemporánea con la física cuantica. Es decir, las construcciones dramáticas clásicas como experimentos de representaciones de lo real y las contemporáneas, como presentaciones de experiencias de lo real. Las primeras funcionan gracias a un encadenamiento regido por el principio de la causalidad –certeza de una causa y certeza de su respectivo efecto-; y en las segundas, rige el de la casualidad – incertidumbre de las causas de los efectos-. Esta es la definición de catástrofe. El principio de casualidad permite que ocurran los accidentes, permite el error. La catástrofe antecede al desastre. La catástrofe son insabibles cantidades de causas y efectos que suceden demasiado rápido para nuestra lerda mirada reduccionista la cual solo percibe el desastre que es el efecto de la catástrofe. El punto que nos importa es que asi funciona lo real y la dramaturgia clásica ha mirado estos eventos de la naturaleza de una manera reduccionista que da como resultado, formulas reduccionistas lineales. El principio de Incertidumbre (Heisenberg) que rige la totalidad de los acontecimientos permite cuestionar la naturaleza del tiempo y eso nos compete a nosotros, pupilos de hacedores de historias. Y más que todo a nosotros, pupilos del tercer mundo que hasta hace unos años teníamos que esperar a que la información tardía llegara en barco. Nos debe importar este punto coyuntural en la historia de la dramaturgia, ahora que la simultaneidad de la información parece permitir la emancipación cultural de Latinoamérica. Este punto es fundamental para la construcción de una cinematografía nacional que no sea una copia de la representación reduccionista de un real lejano. Aquí, en Colombia, no solo se pueden crear historias que reduzcan los mitos universales, sino que aquí también suceden  catástrofes, nuestras catástrofes, y cuando hablo de catástrofes no me refiero a tragedias sino a esa veloz cadena de acontecimientos que se relacionan a través de todo el espacio y el tiempo del universo. Aquí también hay historias locales que se universalizan no necesariamente contadas a través de una ecuación lineal. Por ejemplo aun no he recibido mi llamada y creo que es hora de que comience a contar el otro comienzo, el otro principio.

Realmente, creo, todo comenzó el 24 de agosto en una playa muy lejana. La noche anterior había visto una estrella fugaz mientras discutía acerca de los deseos con una extranjera que me recordaba a Ulrica, la del cuento de Borges. Al igual que Borges para ese momento ya estaba perdidamente enamorado y a diferencia de él, el deseo –el que pedí ante la estrella fugaz- no se cumplió y nunca poseí la imagen de la extranjera ni por primera ni ultima vez. De allá me fui echándole madrazos a las estrellas y al desastre, porque no se como, fue un desastre. Posteriormente en mis investigaciones sobre el azar descubriría su paradójico significado etimológico, Desastre: “mala estrella”. En fin, de allá me fui y allá volví. No renuncié y con el fin de alcanzar esa deliciosura de Ulrica, caminé largas horas sin parar hasta que de pronto me choqué súbitamente frente a frente a quien menos esperaba. Una extraña que ya deseaba hacia un buen tiempo y que ahora me tiene ante el desastre de no recibir su llamada. La catástrofe que precedió a este desastre me remonta inevitablemente a una larga historia de persecución romántica, pervertida y no tan perfectamente cursi como sí sería después. A grandes rasgos, lo que sucedió, es que años atrás vi en una película a una mujer que tenía ganas de hacer pipi y quedé terriblemente prendado de su imagen. Recordemos que el deseo ha sido hasta ahora, el motor de la dramaturgia clásica. Un tiempo después la encontré casualmente en una ciudad que no era de ella ni tampoco mía y con la excusa de entrevistarla, le pedí el teléfono y no la pude entrevistar hasta que meses después la encontré mágicamente justo cuando necesitaba con urgencia a alguien para entrevistar en directo y ella aceptó. Así, finalmente entrevisté a esta extraña y no pude evitar decirle frente a una cámara para tres países en directo que ya estaba perdidamente enamorado de ella. Se rió, la entrevista terminó, se fue, me olvidó y yo la deseaba. Luego en otro cruce casual fui incapaz de hablarle y desde lejos le escribí al teléfono que me había dado tiempo atrás e intercambiamos unos cuantos mensajes cosa que aumento mi ilusión y por lo tanto mi deseo. Finalmente, un día se fue muy lejos por mucho tiempo y no respondió a mi último mensaje que quedaría flotando esperando a ser respondido. Y de pronto en busca de la extranjera me la topo de frente en una playa muy lejana. La improbabilidad de encontrarla en ese lugar me hizo considerar el encuentro realmente mágico y por esos días venía ya pensando en qué era eso tan inexplicable en el mundo que llamamos magia. Mi búsqueda daría con Mito y Culto de Jensen y su concepto de extrañeza la cual aparece cuando nos vemos enfrentados a lo desconocido, a lo que no podemos interpretar con certeza, a la incertidumbre, a Heisenberg. En este punto aun no vislumbraba como el deseo y el azar ya comenzaban a relacionarse de alguna forma. Yo la deseaba y nos habíamos encontrado por azar varias veces, pero teniendo en cuenta que en este mundo de la cuántica todo esta entrelazado ¿era el azar lo que hacia desearnos o era el deseo lo que hacia que nos encontráramos por casualidad? Opté por la primera posibilidad cuando posteriormente, sucedieron casualmente tres acontecimientos casi simultáneos: Leí el texto de Spregelburd que abrió nuevos horizontes en cuanto a la creación de historias, se anunció en las noticias la próxima activación del Gran Colisionador de Hadrones en la frontera de Suiza y Francia el cual consiste en esperar a que el azar choque dos protones para reproducir el comienzo del universo, y la extraña respondió el mensaje sin respuesta que yo le había enviado tiempo atrás y casualmente nos encontramos. Nos chocamos. Eran demasiadas casulaidades. Mi nueva fe en el azar era plena y la fascinación que comenzaba a surgir por la incertidumbre, impulsada por los azarosos choques con la extraña me llevo a cambiar el guión que trabajaba en la clase por una nueva historia romántica, cursi y catastrófica:

HISTORIA DEL BOLSILLO DE ATRÁS

 

 

 

Él nunca había visto una estrella fugaz y mientras dos protones finalmente se estrellaban en el acelerador de partículas, él atropelló a una extraña que cayó sobre el panorámico y a través del cristal se miraron.

 

Fue un instante importante.

 

En ese instante se habían cruzado todas esas cosas innecesarias que al parecer, son justo lo necesario para que comience una historia de amor: un par de extraños, un par de accidentes, un poco de improbabilidad y una mirada. En fin, como decía, para él los deseos nunca se habían cumplido y desconocía que lo que pasaba es que nunca había podido pedirlos, como todo el mundo sabe, formalmente ante una estrella fugaz y en eso no pensaba cuando finalmente la besaba, mientras que muy lejos, los dos protones que se estrellaron en la frontera de Suiza y Francia, ocasionaron lo más improbable: la generación de un hoyo negro.

 

Sobre ella, en un orgasmo simultaneo perfectamente desincronizado se convenció de que la amaba, -que palabrota- pensó, y el hoyo negro se estabilizó con la gravedad comenzando el lento descenso hacia el centro de la tierra. Como todo el mundo sabe, es un largo proceso, cruel e inevitable, tal como el que tuvo que ocurrir para que en un momento él llegara a abandonarla. Así es, si la mirada no es cuidadosamente microscópica cuando se acerca demasiado a algo, la belleza se vuelve borrosa hasta desaparecer: un lamentable proceso de acciones y reacciones. Entonces, una noche él dijo adiós y se dio media vuelta. Comenzó a caminar sintiendo la mirada aguada de la extraña sobre su espalda. A medida que se alejaba se embellecía y ella también. Cuando el hoyo negro llegó al centro de la tierra comenzó la implosión y la inminente destrucción del universo. Como todo el mundo sabe, una implosión es una explosión al revés y como después de la explosión hay una onda explosiva, pues en la implosión -que es al revés- se invierte todo, incluso el tiempo, y la onda implosiva, que llega de afuera hacia adentro, sucede antes que la implosión. Es pura lógica: si después de la explosión hay una onda explosiva pues antes de la implosión hay una onda implosiva. Como decía, ella lo veía alejarse y él se alejaba embellecido. El caso es que para él, ella también se embellecía y la implosión ya había comenzado. Cada instante era clave, entonces vaciló. Volteó y la miró. Y la visión que como todo el mundo sabe es más rápida que una onda implosiva, le permitió ver algo sorprendente. La extraña ya no lo miraba y caminaba alejándose pero tras ella caían lo que parecían millones de estrellas fugaces, era el cielo que se contraía ferozmente hacia la tierra. La onda implosiva la desvaneció a ella primero que a él pero un instante antes, -pues todo era cuestión de instantes-, sin saber si sería por accidente o por efecto de la inminente destrucción, él, ridículamente desarmado y embellecido, pidió formalmente un deseo y deseó a la extraña que se desvaneció. La deseó por siempre y no tuvo más remedio que implotarse como todo el mundo lo hizo. Pues como todo el mundo sabe, eso les pasa a esos extraños que se aman fugaz e innecesariamente cuando el universo está apunto de destruirse y luego, sencillamente se desean infinitamente.

Como decía, yo opté por pensar que los encuentros o choques se debían al azar y la extraña en cambio, siempre optó por la segunda posibilidad en la que se debían a nuestros propios deseos más que al azar. Esta diferencia me recordó nuevamente a Spregelburd y la fricción entre el mundo que es cada personaje. Con esta diferencia, el choque se manifestaba de una manera distinta pues cada mundo al ser un propio universo interno y chocar con otro generara efectos tan inciertos como las múltiples posibilidades que pueden ocurrir de acuerdo a la constitución de cada uno, al momento en que se choquen, o a las condiciones del ambiente. Absolutamente todo puede influir y es por esto que permitir el azar en un acontecimiento es permitir que sea una experiencia y no un experimento. Cosa que no han desarrollado conscientemente ni la dramaturgia ni la física clásicas, las cuales a través de experimentos aislados de las condiciones inciertas dan resultados que funcionan en un plano ideal.

El choque entre los dos mundos fue tal que escribí una segunda historia que ahora justo en este momento comprendo, es lo contrario. En esta no prima el azar sino el deseo. También me doy cuenta que al final tiene una frase en segunda persona aun más cursi mientras que aun espero su llamada.

 

Y SI ELLA SE VA

Era en la mañana muy temprano, y caminaba hacia el jardín botánico. Desde hacia unos días había tenido la sensación de que me seguían. – vamos al jardín!! nunca he ido- recordé como le dije entusiasmado la ultima vez que la vi. La noche anterior pinte con tres marcadores de tres colores tres flores distintas, seguramente sacadas en parte de mi imaginación, de las que había visto o delas que quisiera ver, y del azar agregado a mis trazos torpes y mi poca habilidad para dibujar. Cuando llegué al cruce de la 68 y la 63, me encontré con  la entrada de un túnel oscuro que nunca había visto,  me detuve y vacilé. Aun sentía que me seguían y tuve miedo. El túnel es la única forma de cruzar las grandes avenidas asi que ajusté mi cachucha, me pasé la mano por el bigote y como siempre he hecho cuando siento miedo, preferí valientemente olvidar mis miedos cambiándolos por el temor más terrible que siempre me ha dado las idea de volverme paranoico y miedoso. Comencé a caminar. El túnel se cruzaba con otros túneles, era oscuro y habían unos cuantos grafitis. El fin con que había dibujado las flores y lo que me animaba a llegar al jardín era intentar encontrar unas reales iguales pero inmediatamente pensaba que solo las había hecho para ella, para encontrarlas con ella. Fantaseaba con lo que hubiera ocurrido si hubiéramos encontrado unas flores reales iguales a las que yo había pintado, nos emocionaríamos e incluso nos habríamos dado besos, caminaríamos el uno al lado del otro y nos preguntaríamos si tal vez las flores no existían antes de haberlas pintado, yo me llenaría de babas diciendo que con el asombroso encuentro de las flores estaríamos haciendo algo real de algo imaginario y de esa manera estaríamos invirtiendo el orden natural de las cosas y que además estaríamos usando el azar contra si mismo para darnos la mágica idea de que esta era la muestra de que todo estaba predeterminado. – asi como nosotros – habría dicho, y la tomaría y la besaría, y asi, burlonamente, nuestro beso se levantaría triunfante sobre el orden de las cosas y el azar, aplastados al mismo tiempo por un acto de amor, porque ahora sé que el verdadero fin con el que esperaba encontrar las flores, era dárselas a ellas, diciéndole asi lo que nunca he podido decir, era desarmarme totalmente ante ella como ante un adversario que solo puede ser vencido sin armas. En fin, si fuera un héroe ese seria mi elixir, se las regalaría, las pintadas o las reales, no importa, y caminaríamos el uno junto al otro. Entonces como siempre sucede después de los clímax, solté el aire hondo y me encontré caminando solo por el túnel, con miedo sintiendo que me seguían y lo único que me quedaba de la fantasía era la terrible sensación de estar desarmado.  Con un poco de rabia -¿Podía desarmarme más ofreciéndole tal regalo después de que me dejó?- me preguntaba. Fue entonces cuando sentí unos pasos detrás de mí. Ahora sí estaba seguro de que me seguían y me quede quieto, mire atrás y el túnel estaba vacío. Estaba seguro que ya había escuchado esos pasos seguirme unos días atrás. Tuve miedo pero opte nuevamente por intentar envalentonarme temiéndole a la paranoia y seguí caminando. Los pasos continuaron y me acompañaron durante todo el camino, aun cuando llegue al jardín e incluso durante todo el recorrido que hice en la búsqueda de las flores. Fue una caminata larga e intranquila. No vale la pena recordarla, fue además, triste e infructuosa. La recordaba y me seguía sintiendo desarmado y ninguna flor se parecía a las que yo había pintado o a veces se parecían a todas debido a la mala elaboración que les daba cierto aspecto multiforme y hacían que pudieran ser como cualquiera. Desilusionado, abandoné la búsqueda y me senté en una banca junto a una basura, me sentí muy cansado y en la segunda caneca que encontré, boté los dibujos y comencé a caminar de regreso. Sus pasos dejaron de seguirme. 

Los encuentros continuaron y fueron cada vez más placenteros y cada vez generaron más deseos y asi como en “Historia del Bolsillo de atrás”, ocurrió algo incierto que de algún modo invirtió todo y ahora el azar no permitía que nos encontráramos, hasta que todo quedo reducido a la última espera de su llamada. Todo pareció acabarse, al son de una ranchera llamada casualmente “La Despedida”. Así como antes fue el encuentro de los extraños, el choque de los protones, ahora la historia parecía tomar un nuevo rumbo y entraba en juego la despedida, los electrones que se repelen, la llamada que no llega. Estos contrarios comenzaron a sonar al comportamiento típico de una historia con estructura clásica. Recordé entonces la categorización de las historias en tres estructuras: clásica, fractal –la cual es análoga a la física cuantica– y la onírica –la cual entraría a jugar más adelante en mi desordenado intento de explicar el sentido que encuentro entre los acontecimientos que relato en esta crónica-. Lo extraño era que la historia entre la extraña y yo, parecía tener cara de muy cuantica y comenzó a mostrar uno de los fundamentales principios de la dramaturgia clásica: El Principio de Polaridad. ¿Son acaso, estos contrarios, patrones regidos por este principio pertenecientes a la estructura clásica del viaje del héroe? ¿Tener y perder? ¿Rito y Mito: Partida, iniciación y retorno? ¿Acaso ningún acontecimiento puede escapar a la estructura de los mitos? Jensen dijo que los mitos y los ritos nacen de esa extrañeza que nos produce lo desconocido, lo extraño, lo que calificamos de mágico o azar. Los mitos sirvieron para explicar lo desconocido pero se dejan encontrar en todas partes, en todas las historias que ocurren en lo que conocemos. Seguramente, el mito se generó de lo real, algunos hacedores de historias que encontraron intuitivamente patrones en el desorden de lo real, lo organizaron y produjeron historias que dieron origen a una mitología que contiene todas las mascaras humanas. La selección de eventos se “mitifica” y se vuelve el molde sobre el cual se construyen todas las nuevas historias. Me sentí realmente tonto por no haber entendido antes que una historia puede contener distintas estructuras sin que se anulen entre ellas. La estructura clásica aristotélica puede estar contenida junto con la estructura Fractal, asi como en el universo funcionan la física cuantica y la clásica a la vez. La física clásica es aplicable al universo Macro y la cuantica al universo Micro, Pero hay que tener en cuenta que esta categorización es una convención que sirve como punto de partida para medir el universo y que el tamaño es relativo, asi como una historia con las dos estructuras. Además lo que llamamos “intuición”, “magia” o “azar” no es más que el orden interpretativo que damos al desorden. Algo así como escoger determinados granos de arena en un desierto y unirlos para darle un orden al igual que el hacedor de historias clásicas. ¿Pero cuál es el criterio de selección a la hora de escoger entre un grano de arena y otro? Lo que cambia es la interpretación.

Recuerdo ahora un texto en el cual, el profesor Satizabal prácticamente vomitaba desordenadamente en tiempo futuro una historia de su pasado en Cali. En su regurgitada y desordenada se encuentra un orden y de esa misma manera espero que se encuentre orden en la crónica que el siguiente coro dice que escupo.

CORO

En este momento, mientras Sebastián espera la llamada de la extraña, me pregunto de qué sirve todo esto para ayudar a la cinematografía nacional y a la construcción de sus historias. Si hacer algo en pro de las historias nacionales significa generar identidad y unidad, solo basta tener en cuenta el contexto particular colombiano y aplicar una historia que sirva bajo la forma de cualquier mito. Cualquier historia por local que sea, se podrá universalizar a través del mito. Pero si se quiere hacer algo en pro de la cinematografía nacional y sus historias se debe contemplar la cinematografía mundial, la dramaturgia del universo. Un avance para el cine colombiano debe ser un avance para el cine mundial. Por eso debemos ponernos en la tarea de cuestionar las formas establecidas e intentar encontrar nuevas, y mientras que Sebastián espera aun la llamada, con una mano en el pecho y convencido de tener una pose muy patriótica, en calidad de estudiante de hacedor de historias, se permite seguir indagando y continuar exponiendo ideas que se ha formado a través de su aprendizaje en la vida y en la proceso de formación de hacedor de historias, cuya crónica escupe desorganizadamente.

Aprovecho el distanciamiento generado por este coro para complementar esta crónica sobre mi formación y mencionar casi como un acto protocolario y detalle académico, algunos textos que han colaborado a la elaboración de esta historia, pero que no he mencionado por que me he centrado en los que han sido más importantes en mi aprendizaje particular durante el periodo que comprende los acontecimientos e ideas aquí descritos. Entre ellos, textos de Brecht, Borges, Strauss, Freud, Syg Field, Aristóteles, Propp, Eisenstein, Mammet, Rocha, Enrique Buenaventura y Carlos Satizabal.

Lo que cambia es la interpretación. Cuando hablamos de interpretación nos adentramos en la dimensión de lo simbólico y esto me daría luces para intentar resolver el siguiente planteamiento.  Si todo lo que sucede en el universo esta encadenado surgió la pregunta ¿cómo puedo contar historias distantes dentro de una misma historia? ¿Qué les da unidad? De acuerdo a Joseph Campbell, la estructura clásica resulta ser un orden encontrado por el inconsciente colectivo de todas las culturas. Al principio pudo parecer casual la manera en que los relatos de todas las culturas se acomodan a unas mismas funciones dramáticas y a unos mismos arquetipos. Parecería ser que por intuición, los hacedores de historias de culturas se hayan puesto de acuerdo. Esto demuestra simplemente que el desorden no es más que apariencia y las posibilidades para ordenarlo pueden surgir de acuerdo a la interpretación que le demos. Entonces intentemos liberarnos de la estructura clásica que es la más común en las historias occidentales, no para desecharla sino para poder aprovecharla posteriormente al máximo en la interpretación que intentemos darle al desorden en busca de una unidad. Lo que importa para que consideremos una historia como una historia, es que tenga algún tipo de unidad. Busquemos otras formas de unidad. En el experimento físico de la Paradoja de EPR que puso a temblar la afirmación de Einstein de que no existe nada más veloz que la luz, se logro demostrar que si tomamos dos partículas unidas por sus polaridades opuestas, las separamos poniendo a cada una a un extremo del universo, y a una le invertimos la polaridad, la otra reaccionará inmediatamente invirtiendo también su polaridad y manteniéndose como el opuesto. Además de ser una muestra de cómo se aplica la ciencia de la totalidad a la realidad, se comprobó que de alguna manera la información viaja a mayor velocidad que la luz y que el universo entero está encadenado. Una acción en un extremo del universo, se puede ver reflejada al otro extremo gracias a una cadena de causas y efectos ocultos en la incertidumbre, de causas y efectos que no valen de nada porque lo que importa es el punto de vista. Es casi como una historia de amor. Es un desastre que posee una unidad, no comprendemos el por qué, al igual que en las catástrofes, pero ahí está el resultado: el desastre. En la estructura clásica hay un conflicto principal y todas las subtramas están relacionadas directamente con dicho conflicto y encadenadas por una causa-efecto evidente. Hay, lo que Aristóteles llama, unidad de acción que permite que el espectador identifique todas las acciones bajo la misma unidad. ¿De qué manera se puede mantener bajo la misma unidad, dos o más historias entre las cuales haya una distancia tan extensa como lo puede haber desde un extremo del universo a otro? ¿Que hace que en “Historia del bolsillo de atrás” exista una conexión entre los protones que se chocan y el personaje que atropella a la extraña o cuando se besan al mismo tiempo que se genera el hoyo negro? Podría haber una cadena de acciones que hicieran que en últimas, uno fuera efecto del otro. Seguramente nadie podrá saber con certeza si es posible que el par de extraños hayan sido los responsables de haber causado la implosión del universo o viceversa. Simplemente podría decirse que las causas y los efectos que hay entre uno y otro son tan rápidos que no los vemos. La unidad que hay en el desastre y los inciertos encadenamientos de la catástrofe no han sido suficientes para generar la sensación de unidad a nuestras lerdas miradas. Probablemente lo que genera unidad es, al igual que en la estructura fractal, la autosimilitud entre los dos acontecimientos (el choque de los protones y el de los extraños). Lo que los une es de carácter simbólico. Es la interpretación que le damos a cada uno de los choques y la similitud entre ellos.

Se podrían contar varias historias dentro de la misma historia con varios y diversos conflictos. Luis Buñuel lo hizo en El Fantasma de la Libertad: el desarrollo de cada conflicto desenlaza en el detonante de un nuevo conflicto que a su vez desenlaza en otro generando una cadena que rompe con ciertos aspectos de la estructura clásica aristotélica. Pero aun en este caso,  la unidad está dada por una unidad de acción lineal. El hecho de que todo suceda en una sola línea de tiempo podría ser suficiente para encontrar unidad en la historia. La estrategia dramática de Buñuel en esta película es similar a un recurso musical que se descubrió en el renacimiento y comenzó a ser utilizado en el barroco: la modulación. Esta consiste en pasar de una tonalidad a otra a través de las funciones tonales que posee cada una de ellas. La tonalidad musical es análoga al universo en que se desarrolla una historia y las funciones tonales son equivalentes a las funciones dramáticas. En el universo que sería equivalente a la tonalidad existen diversos submundos –comúnmente llamados regiones tonales- que cumplen distintas funciones, y sus relaciones permiten que sucedan momentos como un inicio, un desarrollo y una resolución, al igual que en la estructura aristotélica. La modulación permite que una nueva tonalidad sea encadenada a otra dentro de la misma obra abriendo un nuevo universo con nuevos submundos para que la obra se desarrolle, de la misma manera que en el Fantasma de la Libertad. Ahora qué sucede si intentamos añadir a una estructura encadenada modularmente, el recurso polifónico. Me refiero a la posibilidad de contar paralelamente las historias que pertenecen a un solo encadenamiento pero que se desarrollan en un mundo distinto. En el siglo XX, un músico llamado Arnold Shoenberg hizo algo similar cuando creó el Serialismo y fue uno de los principales exploradores de la Politonalidad. En sus obras, desarrolló simultáneamente distintas tonalidades. Ahora, que sucede si intentamos hacer eso mismo en una historia. Si por ejemplo rompemos la línea de tiempo del Fantasma de la Libertad en tres partes y decidimos contarlas paralelamente, tendríamos probablemente tres principios y tal vez tres finales. ¿Nuestra mirada aun encontraría unidad en dicha historia de muchos conflictos dividida en tres tiempos contados simultáneamente? Probablemente no, porque en El Fantasma de la Libertad, la unidad es dada por el encadenamiento directo de las acciones linealmente y será difícil encontrar semejanza entre los conflictos que se presentan simultáneamente. Pero si intentamos solamente dar unidad a través de lo simbólico como en Perro Andaluz de Buñuel, nos encontramos con una estructura Onírica que le da orden al desorden de la misma manera que el lenguaje estructura el inconsciente, y tal vez aparezca una unidad. Un encadenamiento metonímico, posible gracias al desplazamiento de un concepto a través del mismo significante plástico. Del mismo modo que el inconsciente colectivo encuentra la unidad de la estructura clásica en las historias de todas las culturas, en las que los mismos mitos se presentan con distintas máscaras. De acuerdo a Freud, el inconsciente se organiza gracias al lenguaje y bajo la misma lógica de este. De acuerdo a Strauss en este ordenamiento del lenguaje, aparecen constantemente el desplazamiento (cuando los aspectos de un elemento se desplazan a otro) y la condensación (cuando se concentran varios elementos en uno solo). En el lenguaje se ven reflejados en dos figuras: la metonimia y la metáfora respectivamente. Son estas características básicas que permiten el encadenamiento de la Estructura Onírica y de los sueños. Es la manera en que los esquizofrénicos asocian significados tan distantes como de un extremo del universo al otro y lo único que importa es que se asocien los significantes. Tendríamos otra herramienta para encontrar unidad: una mirada esquizofrénica.

Un buen ejemplo es un paciente de Freud que hacía el siguiente encadenamiento lógico: La Virgen es blanca, mis medias son blancas, por lo tanto yo soy la virgen. En el cuento “Historia del bolsillo de atrás” es posible hacer que ocurra de manera práctica, un silogismo absurdo como invertir el tiempo gracias a que una onda implosiva sea lo contrario de una onda explosiva, y se debe a su carácter literario, al carácter polisemico y ambivalente de la palabra. Es un evento lógico dentro del mundo de lo simbólico. Es realmente absurdo pero verbalmente lógico, lo suficiente para que pueda ser contado. Es una mirada que permite encontrar unidad, distinta a la que nos proporciona la estructura clásica. Es la misma mirada que permite dar unidad a los acontecimientos que se narran en esta crónica y asi, lo que sucedía en la clase de dramaturgia tiene un sentido de concordancia con las coincidencias que mi inconsciente encontraba en lo que simultáneamente sucedía con la extraña y en las historias que se produjeron en el camino: Historia del bolsillo de atrás y Si ella se va.

Lo que vale es que en busca de nuevas formas de historias se pueden estudiar diferentes modelos pertenecientes a otras disciplinas como la musica y la literatura. Es valioso borrar temporalmente lo que sabemos, y el cómo utilizamos nuestra mirada para encontrarnos ante infinitas posibilidades de contar historias. En esta crónica, que no es más que el inicio de un estudio, nos encontramos con las posibilidades de jugar con el tiempo o la simultaneidad de hechos encadenados pertenecientes a mundos distintos. Es el relato del inicio de un aprendizaje que sirva para encontrar el placer en lo real, con experiencias o experimentos y distintas maneras de encontrar orden en el caos. Lo real siempre esta constantemente aniquilando la seducción y por eso hay que reinventarse constantemente dice Baudrillard. Se debe crear un vacío del signo y con ello, la seducción y las historias seductoras. Por eso en la historia de esta crónica me doy cuenta que mientras espero la llamada de la extraña, propongo que olvidemos como mirar. Ya sea que el motor de los acontecimientos sea el deseo, el azar o los dos, ya sea que el camino de los personajes se encuentre ya trazado o no, debemos primero intentar olvidar temporal y selectivamente las distintas características de la estructura clásica que es la más cercana a nosotros como occidentales y colombianos. Debemos entender que esta es sin duda, solo una forma de organizar los acontecimientos, una forma de interpretarlos. La interpretación da el orden.

Reduzcamos nuestro fin de contar una historia a lo que es: contar una historia, al menos una historia, un desastre, y de esta manera, despejar el horizonte para permitir que nuevas formas aparezcan. Para que una historia sea HISTORIA debe haber acontecimientos y para que sea UNA, debe existir una unidad, ya sea lograda a través de unidad de acción, o de encadenamientos simbólicos, o de autosimilitud. El desorden no existe, es solo una apariencia, es seducción, y esta es una cualidad que podemos aprovechar de él si lo que queremos con nuestra historia, es atrapar la realidad y al espectador. Organizar el aparente caos de una manera u otra, significará, por lo tanto, interpretarlo ordenadamente. La pregunta a resolver no debe ser ¿es este un orden de lo real? Porque siempre llegaremos a darnos cuenta que los ordenes son múltiples, como la historia del escritor de crónicas que espera la llamada de una extraña, la cual es clásica y al mismo tiempo es fractal, o como todo este ensayo que seguro tiene un inicio y un final pero su orden podría estar regido tan aparentemente desorganizado como el del encadenamiento simbólico en que el inconsciente se manifiesta. Entonces con el objetivo claro de contar al menos UNA HISTORIA que agrupamos selectivamente del desorden de lo real, -que es nuestra materia prima-, busquemos un orden, de acuerdo a una mirada, busquemos una interpretación que no sea una copia de las interpretaciones ya existentes. En pro de que las historias continúen seduciendo busquemos nuevas formas, nuevos vacíos. Las posibilidades pueden ser, creo, infinitas.

Así, finalmente -si esto es un final-, al igual que cuando el inconsciente utiliza la palabra en miras de encontrar una organización consciente, termino de escribir esta historia de una crónica ordenada de un ensayo desordenado de la interpretación de un desastre con miras a una cinematografía nacional. Ya puedo contar que el desastre llegó y dolió.

Ella nunca llamó.

Y creo que es hora de que comience a contar el otro final.

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

UNA HISTORIA DE MACACOS Ó LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 3

EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO

(Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A CÓMO LO DICE)

(Ó EL CONTENIDO EN LA FORMA)

Lo desconocido y lo oculto siempre había estado ahí en los límites del conocimiento del clan macaco. Un nutritivo hervidero para la fantasía que producía temor: el temor a lo extraño. Y las historias iluminaron el abismo de la extrañeza y dieron forma a la oscuridad. Aparecieron los mitos y con ellos el estudio de la dramaturgia. Además, en el clan, las leyes como una prohibición convenida de un deseo, produjeron entre otras cosas, conciencia de que esos deseos existían y los macacos entraban en conciencia de la existencia del conflicto. El oficio de contar historias era ya una innecesaria actividad que se había vuelto necesaria para el clan de macacos y por lo tanto su estudio también se hizo necesario. Por primera vez fue considerado arte cuando Aristóteles instauro las primeras reglas del juego de cómo contar historias. En aquellos tiempos todo lo que tuviera unas reglas sería considerado un arte, asumiendo el término arte en el amplio concepto de la antigüedad en el cual se incluyen las ciencias, las artes, artesanías y todos los oficios que requirieran de unas destrezas especificas y como ya se dijo, unas reglas para su realización. Muchos más lo hicieron y encontraron distintas formas de dar forma a las historias. Joseph Campbell en un estudio realizado descubrió que las historias de todas las culturas, presentan los mismos patrones, la misma forma. Cristoffer Vogler traslado este estudio en un manual para escribir historias el cual surgió una fórmula para escribir historias terriblemente útil para entretener a una gran cantidad de macacos y llevarlos a experimentar una altísima intensidad dramática. Este manual se convirtió en una imposición  a todos los hacedores de historias de Hollywood cuando la muerte del Rey León hizo llorar a medio planeta.

“Un macaco que le dedicaba algo de su tiempo a la inutilidad, observa el cielo nocturno salpicado de innumerables estrellas. La totalidad del universo apareció ante sus ojos como desorden pero de pronto comenzaron a dibujarse líneas invisibles uniendo las estrellas. En los dibujos estelares reconoció figuras y decidió nombrarlas. ¡! MACACO INUTIL!! ¡! INUTIL Y VALIOSO que no solo has descubierto las constelaciones sino que le has dado forma al cielo!!”

No podía reducirse el oficio de contar historias a una formula. Debían existir más formas de contar historias. Ahora es el momento  cuando realmente es útil pensar la cosa en términos simiescos. Piensen en otro macaco genérico que escribe un informe académico para culminar una etapa de su preparación como pupilo hacedor de historias. Esta es una etapa que todo el clan ha convenido que es necesario para que pueda salir a luchar al mundo de la utilidad.  El macaco se encuentra en algún lugar del vasto universo, ínfimamente pequeño ante la vastedad de todos los elementos y acontecimientos infinitos en cantidades, tamaños y tiempos, hacia lo macro y hacia lo micro, y se pregunta: ¿Cómo encontrar un orden en tal vastedad? ¿Cómo los demás macacos hemos seleccionado los acontecimientos y elementos para hacer UNA historia? ¿Qué une un grano de arena con otro, una estrella con otra, qué los hace similares, qué los diferencia?, ¿con qué criterio se mira y se escoge? ¿En qué pensaba ese macaco que un día brillantemente nombro las estrellas?

A continuación se presenta parte de ese informe académico donde nuestro joven macaco pupilo de hacedor de historias indaga sobre cómo encontrar la forma de las historias en el desorden del universo, sobre cómo dar UNIDAD y los elementos útiles para encontrarla. Además es la indagación a partir de la cual surgió toda la historia del cortometraje que posteriormente realizaría para culminar su primera etapa de preparación de contador de historias. Cabe aclarar que cuando el joven macaco escribió dicha indagación en forma de historia, lo hizo de manera desordenada y encontró en ella un orden. Pues de eso se trata: de cómo el orden y la forma aparecen de acuerdo a la mirada y a la interpretación. También se advierte que está escrito en  palabras de macaco y que a pesar de que a algunos les pueda parecer muy poco académico, se encuentra escrito en primera macaca persona.

A continuación dicha indagación:

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

UNA HISTORIA DE MACACOS O LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 2

LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES

(Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA)

(Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

“La real y más grande experiencia de la vida y del éxtasis surge del hacer lo inútil. Surge a través de la poesía, de la pintura, del amor, de la meditación. La mayor alegría te colma sólo cuando eres capaz de hacer algo que no puede reducirse a una mercadería. Es un movimiento hacia adentro, intrínseco, surge de la actividad”.

(Osho)

Había una vez, un macaco que se alejó del clan para cazar cuando se encontró con un caracol que se movía sobre la hierba y el rastro de su baba indicaba que venía desde un árbol y se dirigía a otro en una distancia  muy larga. Debido a su lentitud, nuestro listo macaco dedujo que le tomaría un largo tiempo y asombrado miro el lento andar del caracol. Parecía como si el caracol no se moviera con respecto al suelo sino que se desplazara sobre sí mismo en un hipnótico y viscoso movimiento ondulante. En esto se detenía el macaco cuando se percató que el caracol no se dirigía hacia otro árbol, sino que en su camino pronto lo interceptaría otro caracol. Iban el uno en dirección del otro y a pesar de su lentitud, el inminente choque sería tremendo. Cuando los caracoles estuvieron lo suficientemente cerca, sus ojos-tentáculos se buscaron con un tímido movimiento y al mínimo contacto con la piel de su compañero, retrocedían y se replegaban. Así continuaron, hasta que se acercaron apoyándose uno sobre el otro y comenzaron a tomar altura, sincronizando las babosas ondas de su cuerpo para escalarse a sí mismos. El macaco embelesado no lograba descifrar lo que le producía tal espectáculo, creía oír una música que acompañaba el beso viscoso de los caracoles, era como en La conquista de lo Inútil de Werner Herzog: “cómo un sueño o un delirio en estado febril. A fever dream. A fever delirious”. El macaco no podía describir lo que sentía cuando los caracoles erguidos uno contra el otro llegaron al clímax de su beso bañados en babas y cayeron de medio lado juntos, pegados, como una sola masa y la música resolvió con un gran final extático mientras que nuestro macaco miraba estupefacto. El macaco volvió al clan sin ninguna presa y contó la fantástica experiencia. (L’amour des escargots)

El macaco fascinado con la experiencia, nunca volvió a traer ninguna presa cuando salía a cazar y tal vez asi, apareció el primer macaco que quiso dedicarse a contar historias. Seguramente la segunda vez que volvió para contar un nuevo relato, le agregó algunos detalles ficticios que la hicieron más interesante, hasta que un día llegó con una historia totalmente inventada, una seductora mentira.

Es totalmente innecesario para la supervivencia del clan que uno de sus miembros cuente historias y que su principal aporte sean relatos. Pero es cierto que cuando el macaco llegaba a contarles sus historias a los demás miembros del clan,  probablemente alrededor del fuego mientras se comía, los oyentes experimentaban algo similar a lo que el macaco experimentó ante el acontecimiento natural del acto sexual de los caracoles, había algo en esa actividad de contar, escuchar y hacer historias que llenaba, que liberaba, que llevaba a todos los macacos a una suerte de catarsis, que producía placer. Los macacos vivían una experiencia estética. Y esta vez no era a partir de lo que existe por naturaleza sino en lo que los griegos dirían que existe por arte, por institución humana o macaca, y dentro de ello, la belleza aparecía en el arte que no tenían ninguna utilidad. Para los macacos en ese momento, contar historias ya era una actividad tan innecesaria que de alguna manera, se volvió una necesidad. Una necesidad inútil.

La cultura o algunas clases de ella han dado gran importancia a sus contadores de historias, bien es sabido que la literatura y la lengua han sido la mejor herramienta para la protección y transmisión de la cultura, ha extraído las mascaras humanas en forma de mitos, ha sido espejo, ha sido profecía y ha sido fundadora. Pero los ojos generales de las sociedades en desarrollo (sobre todo la actual) han resaltado principalmente la cualidad de entretener, y  contar una historia sigue siendo una actividad poco necesaria y más inútil que la actividad de aquel macaco que recolecta más comida. De esta manera, aquel macaco que fuera inútil o se dedicara a actividades innecesarias lo haría por placer y gracias a que en la inutilidad de contar una historia, cantar una canción o dibujar en la pared de una cueva, o representar algo se podía encontrar belleza, se podía tener una experiencia estética, pues había en el fondo de aquellos macacos algo más que el deseo de progresar, un espíritu inútil que también provocaba que se enamoraran o se besaran cuando bastaba realizar el acto sexual para cumplir con el fin de la reproducción. Ahora, los macacos no solo se reunían alrededor del fuego para comer, sino para escuchar y contar historias. Había una necesidad de eso tan innecesario que era lo bello. ¡¡MACACO INÚTIL!! ¡¡INÚTIL Y BELLO!!

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ÍNDICE

1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)

UNA HISTORIA DE MACACOS Ó LA INUTILIDAD EN LAS HISTORIAS – 1

LA MUERTE DEL MACACO PADRE

(Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

Primero, tendremos que contextualizarnos y saber en qué condiciones aparecen los hacedores de historias. En qué universo.

Pensemos en un pacífico clan de macacos en los tiempos en que si algo se hubiera podido nombrar, se haría con minúsculas. Bien, ahora habremos de saber que cuando los más jóvenes envidiaron al macaco padre por tener acceso sexual a las hembras del clan, fue asesinado. Entonces, todos los jóvenes pelearon entre ellos disputándose el trono simiesco del patriarca y el orden social fue alterado. En el clan reinaba el caos y surgió el recuerdo colectivo del antiguo orden y equilibrio. La imagen del desaparecido padre renació de entre los muertos y fue añorada. Adquirió cierto carácter mágico. El macaco padre se mitificó.

Fue entonces cuando aparecieron las dos primeras leyes del clan de macacos y con ellas, necesariamente nació la palabra para poder dejarlas instauradas en la realidad: no mataras a tu prójimo macaco y no desearas al objeto del deseo de tu prójimo macaco. Posteriormente otro macaco lo diría en otras palabras que llegarían a ser la base moral de toda la cultura judeocristiana: “no mataras y no desearas a la mujer del prójimo”. El clan de macacos convino las leyes y convino que la palabra NO significa no, aparecieron más leyes y con ellas más palabras, se nombraron las cosas, se nombro al macaco padre y ahora se decía con P mayúscula: “en nombre del Macaco Padre”, y en nombre del Macaco Padre se legisló. Pero lo que aquí realmente nos importa es que justo en ese momento en el que aparecieron las dos primeras leyes, el clan dejó de ser un clan de macacos y se convirtió en la primera sociedad de humanos, o al menos eso dice Freud. Aquí preferiremos continuar llamándolos macacos, pues la similitud con los del clan es mucha y la diferencia es poca. Así pues, apareció esta nueva sociedad macaca cuyos individuos se podían diferenciar porque conocían la palabra, porque a través de ella se enteraron que algún día se iban a morir, y porque aunque parezca irónico, después de instaurar leyes e intentar restablecer el equilibrio de su sociedad, perdieron el órgano del equilibrio: la cola.

Las leyes fueron apareciendo una tras otra, todas en pro del equilibrio perdido, de la cola ausente. Y en este afán la nueva sociedad de macacos se desarrolló y conoció la palabra “progreso”. Se convirtió en una sociedad donde la utilidad de los macacos se torno necesaria y donde, gracias a las nuevas posibilidades de comunicación, cada individuo de la sociedad podía cumplir una función diferente, una actividad que sumada a las actividades de todos los demás daría un producto que posteriormente un importante macaco llamado T.S. Elliot llamaría Cultura. En su definición, ningún macaco es más importante o culto que otro, sencillamente cada uno cumple con un rol que permite la cohesión social. Gracias a la palabra, se puede fundar un bosquejo de organización en el que se distribuyeran los roles y ahora mientras unos macacos cazaban otros construían los refugios. Ahora, los macacos eran útiles, y como es de suponerse, también se destacaron entre ellos los que no eran “útiles”: los macacos inútiles que se dedican a actividades innecesarias. Piensen, siendo miembros productivos del clan, qué pensarían de un macaco que en vez de buscar comida o fabricar guaridas, o curar a los demás macacos, o mejor dicho hacer algo útil y productivo, decide retirarse para volver con una historia que contar, y qué pensarían si además descubren que este macaco se inventa esas historias. ¡Macaco mentiroso! ¡Mentiroso e inútil!

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1 – LA MUERTE DEL MACACO PADRE (Ó EL SÍNDROME DE LA COLA AUSENTE)

2 – LA FANTÁSTICA HISTORIA DEL MACACO Y EL SEXO DE LOS CARACOLES (Ó LA INUTIL EXPERIENCIA DE LA BELLEZA) ( Ó LA BELLA EXPERIENCIA DE LO INUTIL)

3 – EL MACACO QUE NOMBRÓ LAS ESTRELLAS Y LE DIO FORMA AL CIELO (Ó DE CÓMO UN MACACO APLICA LO QUE DICE A COMO LO DICE)  Ó (EL CONTENIDO EN LA FORMA)

4 – HISTORIA DE UNA CRÓNICA ORDENADA DE UN ENSAYO DESORDENADO DE LA INTERPRETACION DEL DESASTRE

5 – LA UTILIDAD (Ó LA BUROCRACIA DE LAS HISTORIAS Y LA GRADUACIÓN DEL MACACO INÚTIL)